La Unión Cívica Radical definió fecha y procedimiento para renovar su conducción nacional. El 12 de diciembre, a las 14, el plenario de delegados se reunirá en la histórica sede de Alsina 1786 para elegir al sucesor de Martín Lousteau al frente del Comité Nacional. La convocatoria se enmarca en el tradicional ordenamiento partidario: primero se constituyen los bloques legislativos y luego se elige al nuevo presidente del partido.
La salida de Lousteau —anticipada desde hace meses por su entorno— deja al radicalismo en un escenario atravesado por tensiones internas. Durante dos años, el senador mantuvo una conducción distante de los gobernadores y dirigentes que adoptaron distintas posiciones frente al gobierno de Javier Milei. Su perfil opositor, centrado en debates nacionales como la Ley de Financiamiento Universitario o la Emergencia Pediátrica, profundizó ese distanciamiento y debilitó su liderazgo interno.
En ese contexto, el partido llega a la definición con pocos nombres en competencia real. Uno de los que inicialmente se mencionó fue el del mendocino Alfredo Cornejo, crítico de la gestión de Lousteau. Sin embargo, el gobernador descartó participar para no sumar responsabilidades partidarias a su agenda provincial. Su decisión abrió el camino a quien llega hoy mejor posicionado: Gustavo Valdés.
Valdés, la figura que creció mientras el partido se reordenaba
El gobernador correntino —que dejó la administración provincial en manos de su hermano, Juan Pablo Valdés— emerge con fuerza como el dirigente con mayor volumen territorial y político para encabezar la nueva etapa del radicalismo.
En los últimos meses, Valdés consolidó una narrativa de autonomía y construcción propia. Su frase tras las negociaciones fallidas con La Libertad Avanza sintetizó ese posicionamiento:
“Fue muy difícil negociar con LLA. No sabemos qué tienen y nos piden demasiado”.
Desde allí, el correntino reforzó su estrategia apoyado en el capital político provincial:
“Tenemos poder territorial: el Gobierno provincial y 62 intendencias”.
Ese respaldo se amplificó dentro del espacio Provincias Unidas, donde Valdés tomó distancia de la lógica nacional que ordenó a libertarios y peronistas. Fue, además, el único gobernador radical que logró imponer su candidato en una pulseada clave: la elección de Diógenes González frente a Virginia Gallardo, respaldada por Javier Milei. Un triunfo ajustado, pero de fuerte peso político.
Un radicalismo que busca equilibrio y una conducción federal
Con Lousteau de salida, Cornejo en un rol de gran elector y una estructura que intenta recomponer cohesión, el partido se encamina a elegir una conducción con fuerte impronta federal. En ese tablero, Valdés aparece como la figura capaz de sintetizar volumen territorial, capacidad de diálogo y liderazgo político.
Si no surge un cambio inesperado, el 12 de diciembre marcará no solo el cierre formal del ciclo encabezado por Lousteau, sino también el inicio de una conducción con eje en el interior del país y con Valdés como protagonista central de la nueva etapa radical.
Este viernes, apenas se confirmó la fecha del plenario, la senadora nacional por Corrientes, Gabriela Valenzuela, oficializó su respaldo público:
“Propondré a Gustavo Valdés como candidato a Presidente del Comité Nacional de la UCR. Mi propuesta se apoya en su capacidad de diálogo, su trayectoria, sus logros y sus condiciones de conducción política para este tiempo”.




