En el Portal Carambola, al oeste del Parque Iberá en Corrientes, una red de refugios propone un modo de recorrer el territorio guiado por los ritmos que marca el paisaje y la destreza de sus habitantes. A caballo o en lancha, la travesía recorre campos, pastizales y esteros siguiendo una red de refugios construidos con materiales locales y técnicas tradicionales.
La red de refugios se despliega en el paraje Ñupy, dentro del Portal Carambola, el acceso al parque ubicado en Concepción del Yaguareté Corá, a tres horas en auto desde Corrientes. Se trata de una propuesta de varios días —entre dos y cuatro, según la ruta elegida— que combina pernocte, desplazamientos guiados y avistajes de fauna.
Cada refugio fue construido con técnicas tradicionales y materiales locales. El objetivo no es solo ofrecer descanso, sino también tejer vínculos con la vida cotidiana de los pobladores del lugar. En las paradas, los anfitriones reciben a los visitantes con comidas caseras, bajo sombra o al calor del fuego, compartiendo saberes, recetas y anécdotas que revelan un conocimiento profundo del lugar.
La ubicación de los refugios no es aleatoria: se encuentran en zonas estratégicas susceptibles de ser elegidas por yaguaretés y otros animales reintroducidos en Iberá.
En la travesía, el avistaje puede suceder en cualquier momento: grupos de ciervos, carpinchos cruzando un arroyo o el vuelo de un jabirú sobre los esteros. Cada encuentro aporta a la historia de una región donde la vida silvestre recupera su lugar.
Más que una actividad turística, la red de refugios es una invitación a sumarse a un modelo de producción de naturaleza donde cada paso, cada noche y cada historia compartida reafirman que es posible regenerar ecosistemas sin perder el vínculo con la cultura y la historia local.




