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6 mayo 2026, 10:34 pm

HISTORIA DE ORGULLO: CABO PRIMERO MARCOS FERNÁNDEZ HIZO FLAMEAR LA BANDERA DE CURUZÚ CUATIÁ EN LA ANTÁRTIDA

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En un momento donde se buscan historias que inspiren esperanza, la trayectoria de Marcos Fernández, un Cabo Primero del Ejército Argentino oriundo del humilde barrio Yagua Rincón de Curuzú Cuatiá, se convierte en un símbolo de esfuerzo y perseverancia. Marcos, de 33 años, actualmente cumple servicio en uno de los destinos más extremos y estratégicos del planeta: la Base Antártica Carlini.

Su misión en el continente blanco es fundamental para la soberanía nacional, encargándose del mantenimiento y la disciplina en la base, un entorno marcado por el hielo, los vientos extremos y el silencio aturdidor.

Un Símbolo a 14.000 Kilómetros de Casa

El 16 de noviembre, fecha de aniversario de Curuzú Cuatiá, la rutina de la base se rompió con un acto cargado de significado. Marcos Fernández fue autorizado a izar la bandera de su ciudad natal.

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El símbolo curuzucuateño flameó junto al pabellón nacional en el punto más austral de la República Argentina, elevándose sobre los glaciares y el mar helado.

“Fue un honor inmenso, un orgullo que no me entra en el pecho”, expresó Marcos. “No solo fue la bandera del Ejército de Belgrano… fue la del pueblo que me vio crecer y que me dio tanto”.

Una Trayectoria Marcada por el Esfuerzo

El camino de Marcos hacia la Base Carlini fue fruto de una rigurosa selección. Ingresó al Ejército a los 20 años como soldado y en 2017 egresó como Cabo Carpintero de la Escuela de Suboficiales. Tras ser destinado a Río Gallegos, en 2023 recibió la noticia de su preselección para el entrenamiento en el Comando Conjunto.

Esto implicó un año entero de exigencias, disciplina y superación con un curso que pocos logran culminar. En diciembre pasado, partió en un Hércules y, tras una travesía en barco, llegó finalmente a la Base Carlini.

Un Hijo de Yagua Rincón y la Plazoleta Italia

Marcos es hijo de Norma Videla y de Julio Fernández, conocido por años como vendedor ambulante frente a la Plazoleta Italia. Lejos de su hogar, el cabo primero mantiene a su ciudad en el pensamiento:

“Estar acá es un compromiso enorme. Las condiciones son durísimas, la familia está lejos… pero uno siente que representa a la Argentina. Y hoy, más que nunca, a Curuzú Cuatiá”, afirmó Marcos.

Luego de una campaña de un año, Marcos Fernández regresará a Curuzú Cuatiá en diciembre para reencontrarse con sus afectos. Con su acto, dejó un mensaje potente desde el fin del mundo: la grandeza y los valores de esfuerzo y sacrificio persisten, naciendo incluso en los barrios humildes, y se extienden hasta el punto más austral de la Patria, demostrando que «No todo está perdido».

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